Las tropas de operaciones especiales precisan disponer de todos los medios para cumplir la misión. Bien armadas y con gran capacidad de fuego, no pueden prescindir de las armas no-letales.
Municiones lacrimógenas y fumígenas para desalojar criminosos o formar una cortina de humo que permita desplazamientos más seguros, granadas de luz y sonido o de efecto moral para causar distracción, son armas no-letales que deben hacer parte de la dotación de una fuerza de operaciones especiales.
En casos de liberación de rehenes, las granadas de luz y sonido indoor posibilitan una acción rápida y segura, pues causan aturdimiento durante un tiempo suficiente para que la policía domine a los criminosos.
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