Las armas no-letales le confieren a los agentes de la ley una forma de emplear la fuerza de forma gradual, reduciendo las situaciones en las que el uso da armas de fuego se hace necesario.
Una amplia gama de productos permite a las policías actuar de forma equilibrada frente a la necesidad de imponer respeto a la Ley. Llevando apenas armas de fuego, el policía se ve delante de apenas dos alternativas: o no hace nada o usa el revolver, la pistola o hasta, en algunos casos, el fusil. Es fácil percibir la inadecuación de estos instrumentos en la mayor parte de los incidentes.
Es fundamental que el policía disponga de medios eficaces para actuar en defensa de la ley. Entre la advertencia verbal y el uso de un arma de fuego, existen múltiples posibilidades ofrecidas por las armas no-letales. Granadas lacrimógenas, sprays de pimienta, municiones de impacto controlado, granadas de efecto moral, granadas fumígenas, son algunos ejemplos de armas no-letales extremamente eficaces.
Esa visión de empleo gradual de la fuerza fue evidenciada en el Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención y Tratamiento de los Delincuentes. En los “Principios básicos sobre el uso de la fuerza y armas de fuego por los agentes responsables por la aplicación de la ley”, aprobados el 7 de setiembre de 1990, la ONU recomendó la adopción de armas no-letales en las acciones de seguridad pública, esperando reducir al mínimo el uso de medios que provoquen lesiones permanentes o muerte, o sea, el uso das armas de fuego queda restricto a las situaciones en las que los medios no-letales se muestran insuficientes para la neutralización del infractor de la ley o para la defensa propia de las fuerzas militares o policiales operantes.
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